Días cuadriculados. Controlados por un ritmo autómata y frenético que estrangula cualquier ápice de libertad.
Una nostalgia que la mece y adormila, sin otorgarle la oportunidad de reinventar la vida...su vida.
Una nostalgia que la mece y adormila, sin otorgarle la oportunidad de reinventar la vida...su vida.
Y amarrada a esa gravedad que ancla quimeras y domina pasiones, ve pasar alguna que otra primavera, varios otoños y muchos inviernos, hasta que la calidez de algún verano la hace resurgir ávida de soltar cuerda, aunque termine perdiendo cometas...
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