miércoles, 26 de diciembre de 2007

Un Guardia Civil de Cadiz en Belén...

No tiene desperdicio....Navidades con humor....

lunes, 24 de diciembre de 2007

Feliz Navidad....

En un día tan especial, no podría publicar otra cosa que no fuera una sincera y sentida felicitación navideña.

Mi deseo, para todos los que alguna vez habéis pasado por este modesto blog, es que, sobre todo en estos días, no os sintáis solos, porque aun estando rodeados de mucha gente, para mí es uno de los sentimientos más tristes que puede sentir el ser humano, la soledad.....Que la vida os colme de satisfacciones y que podáis compartirlas con alguien especial a vuestro lado....
FELIZ NAVIDAD!!!!

sábado, 15 de diciembre de 2007

Cuento, y me sobran dedos....

Voy a empezar a hacer la lista de los propósitos del nuevo año. Vamos a ver.....dejar de fumar, ah pero si no fumo....otra...perder peso, pero como pierda más de perfil no me ven....veamos....ya está!! hacer ejercicio, claro que si tenemos en cuenta lo que me muevo fregando, limpiando el polvo, los cristales, los platos, haciendo camas, poniendo lavadoras, planchando....baja escaleras y ve a la compra, sube escaleras y prepara comida....y lo que corro yo detrás de los dos peques.....no, no, más ejercicio mejor no....pues algo tengo que poner en la lista, que parece que si no lo haces tu vida roza la perfección, y tampoco es éso....venga chica, que tú puedes......ya sé!! gastar menos para llegar mejor a fin de mes, aunque claro, contando con la subida de los precios, el estancamiento de los sueldos, y la boquita de mis niños que no paran de pedir.....no, qué va, casi mejor pienso en algo que no suene a sueño imposible, bueno....vale....ser un poquito mejor persona, que siempre hay quien tiene afición a sacarte los defectillos. Y creo que cerraré la lista con sólo este propósito, aunque se aceptan sugerencias.....

lunes, 3 de diciembre de 2007

Eric Clapton - Tears in Heaven (Lágrimas en el cielo)

Eric Clapton escribió esta canción después de que su hijo de 4 años muriera al precipitarse al vacio desde una ventana. Creo que con ella pretendió mandar un mensaje de fuerza para salir adelante. Preciosa canción...

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Emilio Calatayud Pérez - Lección Magistral (1)

Emilio Calatayud es un juez de menores granadino conocido por aplicar unas sentencias bastante ejemplares. De forma coloquial y campechana, intenta explicar los problemas que tienen muchos niños en nuestra sociedad y las posibles soluciones para hacer frente a dichos problemas. En tono irónico arremete contra todo y contra todos, desde los padres hasta los políticos, pasando, cómo no, por los centros educativos con profesores incluidos.
Es un video que merece la pena ver, porque habla acerca de una realidad que, por desgracia, nos acaba afectando a todos. Os aseguro que la charla no deja indiferente a nadie.

Emilio Calatayud Pérez - Lección Magistral (2)

jueves, 22 de noviembre de 2007

Una mirada a lo más íntimo....

Te levantas una mañana y piensas: "¿Qué hago yo aquí?. Soy una mísera pieza de este maldito engranaje que ni siquiera funciona a la perfección." Y vuelves a dar los mismos pasos que el día anterior, acudes a los mismos sitios, ves a las mismas personas....y sueñas....sigues soñando con algo que nunca llegará... suponiendo que esos viajes imaginarios no han de tener ningún coste.


De repente, algo te hace volver a tu realidad, y la sensación de ridículo te invade aun sabiendo que sólo tú has sido partícipe de esa ilusión moméntanea. Entonces sigues con esa rutina que te otorga tanta seguridad y te implicas tanto en ella, la desarrollas con tal desparpajo, que hasta parecería estar hecha a tu medida.


Pero en sólo un segundo, una sonrisa y la luz de unos inocentes ojos levantan barreras aislándote de todo, y piensas que son esos pequeños ejes de esta complicada maquinaria los que, por desgracia, acabarían pagando el precio de tu codiciosa imaginación.

martes, 20 de noviembre de 2007

Historia de una madre....

Estaba una madre sentada junto a la cuna de su hijito, muy afligida y angustiada, pues temía que el pequeño se muriera. Éste, en efecto, estaba pálido como la cera, tenía los ojitos medio cerrados y respiraba casi imperceptiblemente, de vez en cuando con una aspiración profunda, como un suspiro. La tristeza de la madre aumentaba por momentos al contemplar a la tierna criatura.

Llamaron a la puerta y entró un hombre viejo y pobre, envuelto en un holgado cobertor, que parecía una manta de caballo; son mantas que calientan pero él estaba helado. Se estaba en lo más crudo del invierno; en la calle todo aparecía cubierto de hielo y nieve, y soplaba un viento cortante.

Como el viejo tiritaba de frío y el niño se había quedado dormido, la madre se levantó y puso a calentar cerveza en un bote, sobre la estufa, para reanimar al anciano. Éste se había sentado junto a la cuna, y mecía al niño. La madre volvió a su lado y estuvo contemplando al pequeño, que respiraba fatigosamente y levantaba la manita.

- ¿Crees que vivirá? preguntó la madre. El buen Dios no querrá quitármelo!

El viejo, que era la muerte en persona, hizo un gesto extraño con la cabeza; lo mismo podía ser afirmativo que negativo. La mujer bajó los ojos, y las lágrimas rodaron por sus mejillas. Tenía la cabeza pesada, llevaba tres noches sin dormir y se quedó un momento como aletargada; pero volvió enseguida en sí, temblando de frío.

- ¿Qué es ésto? gritó mirando en todas direcciones. El viejo se había marchado y la cuna estaba vacía. Se había llevado al niño! El reloj del rincón dejó oir un ruido sordo, la gran pesa de plomo cayó rechinando hasta el suelo, paf!, y las agujas de detuvieron.

La desolada madre salió corriendo a la calle, en busca del hijo. En medio de la nieve había una mujer, vestida con un largo ropaje negro, que le dijo:

- La muerte estuvo en tu casa, lo sé, pues la ví escapar con tu hijito. Volaba como el viento. Jamás devuelve lo que se lleva!

- Dime por dónde se fué! suplicó la madre. Énseñame el camino y la alcanzaré!

- Conozco el camino- respondió la mujer vestida de negro, pero antes de decírtelo tienes que cantarme todas las canciones con que meciste a tu pequeño. Me gustan, las oí muchas veces, pues soy la Noche. He visto correr tus lágrimas mientras cantabas.

- Te las cantaré todas, todas!-dijo la madre- pero no me detengas para que pueda alcanzarla y encontrar a mi hijo.

Pero la noche permaneció muda e inmóvil, y la madre, retorciéndose las manos, cantó y lloró; y fueron muchas las canciones, pero fueron aún más las lágrimas. Entonces dijo la Noche:

- Ve por la derecha, por el tenebroso bosque de abetos. En él ví desaparecer a la Muerte con el niño.

Muy adentro del bosque se bifurcaba el camino y la mujer no sabía por dónde tomar. Se levantaba allí un zarzal, sin hojas ni flores, pues era invierno y las ramas estaban cubiertas de nieve y hielo.

- No has visto pasar a la Muerte con mi hijito?

- Sí, respondió el zarzal, -pero no te diré el camino que tomó si antes no me calientas apretándome contra tu pecho, me muero de frío y mis ramas están heladas.

Y ella estrechó el zarzal contra su pecho, apretándolo para calentarlo bien; y las espinas se le clavaron en la carne, y la sangre le fluyó a grandes gotas. Pero del zarzal brotaron frescas hojas y bellas flores en la noche invernal: tal era el ardor con el que la acongojada madre lo había estrechado contra su corazón! Y la planta le indicó el camino que debía seguir.

Llegó a un gran lago, en el que no se veía ninguna embarcación. No estaba bastante helado para sostener su peso, ni era tampoco bastante somero para poder vadearlo; y, sin embargo, no tenía más remedio que cruzarlo si quería encontrar a su hijo. Se echó entonces al suelo, dispuesta a beberse toda el agua; pero qué criatura humana sería capaz de ello! Más la angustiada madre no perdía la esperanza de que sucediera un milagro.

- No, no lo consegirás, dijo el lago. Mejor será que hagamos un trato. Soy aficionado a coleccionar perlas, y tus ojos son las dos perlas más puras que jamás he visto. Si estás dispuesta a desprenderte de ellos a fuerza de llanto, te conduciré al gran invernadero donde reside la Muerte, cuidando flores y árboles; cada uno de ellos es una vida humana.

- Ay, que no diera yo por llegar a dónde está mi hijo!, exclamó la pobre madre- y se echó a llorar con más desconsuelo aún, y sus ojos se le desprendieron y cayeron al fondo del lago, donde quedaron convertidos en preciosísimas perlas. El lago la levantó como en un columpio y de un sólo impulso la situó en la orilla opuesta. Se levantaba allí un gran edificio, cuya fachada tenía más de una milla de largo. No podía distinguirse bien si era una montaña con sus bosques y cuevas, o si era obra de albañilería; y menos lo podía averiguar la pobre madre, que había perdido los ojos a fuerza de llorar.

- Dónde encontraré a la Muerte que se marchó con mi hijito?, preguntó.

- No ha llegado todavía,- dijo la vieja sepulturera que cuida del gran invernadero de la Muerte. Quién te ha ayudado a encontrar este lugar?

- El buen Dios me ha ayudado, dijo la madre. - Es misericordioso, y tú lo serás también. Dónde puedo encontrar a mi hijo?.

- Lo ignoro, replicó la mujer, - y veo que eres ciega. Esta noche se han marchitado muchos árboles y flores; no tardará en venir la Muerte a trasplantarlos. Ya sabrás que cada persona tiene su propio árbol de la vida o su flor, según su naturaleza. Parecen plantas corrientes, pero en ellas palpita un corazón; el corazón de un niño puede también latir. Atiende, tal vez reconozcas el latido de tu hijo, pero, qué me darás si te digo lo que debes hacer todavía?.

- Nada me queda para darte, dijo la afligida madre, - pero iré por tí hasta el fin del mundo.

- Nada hay allí que me interese, respondió la mujer, - pero puedes cederme tu larga cabellera negra; bien sabes que es hermosa, y me gusta. A cambio te daré yo la mía, que es blanca, pero también te servirá.

- Nada más?, dijo la madre. - Tómala, enhorabuena. Dió a la vieja su hermoso cabello, y se quedó con el suyo, blanco como la nieve.

Entraron entonces en el gran invernadero de la Muerte, donde crecían árboles y flores en maravillosa mezcolanza. Había preciosos, jacintos bajo campanas de cristal, y grandes peonias fuertes como árboles, y había también plantas acuáticas, algunas lozanas, otras enfermizas. Serpientes de agua las rodeaban, y cangrejos negros se agarraban a sus tallos. Crecían soberbias palmeras, robles y plátanos, y no faltaba el peregil ni tampoco el tomillo; cada árbol y cada flor tenía su nombre, cada uno era una vida humana; la persona vivía aún: éste en la China, éste en Groenlandia o en cualquier otra parte del mundo. Había grandes árboles plantados en macetas tan pequeñas y angostas, que parecían a punto de estallar; en cambio, se veían miseras florecillas emergiendo de una tierra grasa, cubierta de musgo todo alrededor. La desolada madre fue inclinándose sobre las plantas más diminutas, oyendo el latido del corazón humano que había en cada una; y entre millones reconoció el de su hijo.

- Es éste!, exclamó, alargando la mano hacia una pequeña flor azul de azafrán que colgaba de un lado, gravemente enferma.

- No toques la flor, dijo la vieja. - Quédate aquí, y cuando la Muerte llegue, pues la estoy esperando de un momento a otro, no dejes que arranque la planta; amenázale tú con hacer lo mismo con otras y entonces tendrá miedo. Es responsable de ellas ante Dios; sin su permiso no debe arrancarse ninguna.

De pronto se sintió en el recinto un frio glacial, y la madre ciega comprendió que entraba la Muerte.

- Cómo encontraste el camino hasta aquí?, preguntó. - Cómo pudiste llegar antes que yo?

- Soy madre, respondió ella.

La Muerte alargó su mano huesuda hasta la flor de azafrán, pero la mujer interpuso las suyas con gran firmeza, aunque temerosa de tocar una de sus hojas. La Muerte sopló sobre sus manos y ella sintió que su soplo era más frío que el del viento polar. Y sus manos cedieron y cayeron inertes.

- Nada podrás contra mí, dijo la Muerte.

- Pero sí lo puede el buen Dios, respondió la mujer.

- Yo hago sólo su voluntad!, replicó la Muerte. - Soy su jardinero. Tomo todos sus árboles y flores y los trasplanto al jardín del Paraíso, en la tierra desconocida; y tú no sabes cómo es y lo que en el jardín ocurre, ni yo puedo decírtelo.

- Devuélveme a mi hijo! rogó la madre, prorrumpiendo en llanto. Bruscamente puso las manos sobre dos hermosas flores, y gritó a la Muerte:

- Las arrancaré todas, pues estoy desesperada!

- No las toques, exclamó la Muerte. - Dices que eres desgraciada, y pretendes hacer a otra madre tan desdichada como tú.

- Otra madre! dijo la pobre mujer, soltando las flores. - Quién es ésa madre?

- Ahí tienes tus ojos, dijo la Muerte. - los he sacado del lago, brillaban tanto!. No sabía que eran los tuyos. Tómalos, son más claros que antes. Mira luego en el profundo pozo que está a tu lado; te diré los nombres de las dos flores que querías arrancar y verás todo su porvenir, todo el curso de su vida. Mira lo que estuviste a punto de destruir.

Miró ella al fondo del pozo; y era una delicia ver cómo una de las flores era una bendición para el mundo, ver cuánta felicidad y ventura esparcía a su alrededor.

La vida de la otra era, en cambio, tristeza y miseria, dolor y privaciones.

- Las dos son lo que Dios ha dispuesto, dijo la Muerte.

- Cuál es la flor de la desgracia y cuál la de la ventura? preguntó la madre.

- Esto no te lo diré, contestó la Muerte. Sólo sabrás que una de ellas era la de tu hijo. Has visto el destino que estaba reservado a tu propio hijo, su porvenir en el mundo.

La madre lanzó un grito de horror.

- Cuál de los dos era mi hijo? Dímelo, sácame de la incertidumbre. Pero si es el desgraciado, líbralo de la miseria, llévatelo antes. Llévatelo al Reino de Dios. Olvídate de mis lágrimas, olvídate de mis súplicas y de todo lo que dije e hice!

- No te comprendo, dijo la Muerte. Quieres que te devuelva a tu hijo o prefieres que me vaya con él adonde ignoras lo que pasa?

La madre retorciendo las manos, cayó de rodillas y elevó esta plegaria a Dios nuestro Señor:

- No me escuches cuando te pida algo que va contra tu voluntad, que es la más sabia! No me esuches, no me escuches.

Y dejó caer la cabeza sobre el pecho, mientras la Muerte se alejaba con el niño, hacia el mundo desconocido.

Hans Christian Andersen

jueves, 15 de noviembre de 2007

Ana de las tejas verdes....

http://es.youtube.com/watch?v=dTldQVaYfCE
Es mi serie preferida....tengo todos los capítulos y después de haberlos visto mil veces aún me emociono. Siempre soñé ser como ésa pequeña pelirroja....una serie para el recuerdo, seguro que de muchos....

martes, 13 de noviembre de 2007

Mi universo....

Jorge es un "diablillo" al que nunca puedes perder de vista....Siempre le acompaña una gran sonrisa. Es muy inquieto y atrevido....todo lo contrario que Javier. Aun siendo más pequeño siento que necesita menos de mí, y la mayoría de las veces, quizá de forma inconsciente, no me entrego en igual medida. Con sus sólo dos añitos, ya pide una independencia en muchos terrenos, y ése "destete" es algo que me coge un poco desprevenida....
Mi vida gira únicamente alrededor de ellos, y no me pesa, al contrario, ha sido una decisión exclusivamente mía. No he querido trabajar fuera de casa en estos años porque, sin duda, de forma egoísta, he sentido la necesidad de disfrutar hasta el más mínimo de sus momentos: sus primeros pasos, sus primeras palabras, la primera vez que han comido solos (aunque haya tenido que fregar después casi toda la casa), su primer día de cole....en fin "su primer TODO". Supongo que yo seré una de esas madres, como la protagonista de un fabuloso relato que leí hace pocos días en el blog http://notengoedad.blogspot.com/, a la que se le derrumbará su existencia cuando se marchen de casa. Luego serán los viajes del Inserso a Benidorm los que empiecen a parchear algunos huecos....

viernes, 9 de noviembre de 2007

Inspiraciones para una historia de amor....

Hoy quisiera publicar aquí algunas reflexiones de personajes ilustres, aunque algunos de ellos no son demasiado conocidos, acerca del tema de la maternidad y que me parecen dignas de admirar.

"Antes de concebirte ya te esperaba. Antes de que nacieras ya te amaba. Cuando sólo llevabas una hora en el mundo hubiera muerto por tí. Éste es el milagro de la vida."

Maureen Hawkins

"De todos los derechos de la mujer, el más grande es ser madre."

Lin Yutang

"Recuerdo, allí en la sala de partos, que el médico me dijo que ibas a ser pianista porque tenías los dedos tan largos y finos. Probablemente le decía eso a la mitad de las madres. Era algo bonito de decir. Pero yo lo recuerdo... porque me estaba confirmando algo que yo sabía que iba a ser cierto. Podías ser alguien especial. Yo sabía que podías hacer algo maravilloso, algo extraordinario. Yo lo deseé para tí en el momento que naciste."

Sue Ellen Bridgers

"Son mejores que cualquier balada que nunca haya sido cantada o recitada; pues ellos son poemas vivos, y todo el resto está muerto."

Henry Wadsworth

"Antes de convertirme en madre tenía un centenar de teorías sobre cómo criar niños. Ahora tengo siete hijos y una sola teoría: amarlos, especialmente cuando menos lo merezcan."

Kate Samperi

"Los hijos son anclas que atan las madres a la vida."

Sófocles

"Una madre entiende incluso lo que su hijo no dice."

Proverbio judio

"Quizás a nadie atormentamos tanto como a nuestra madre; quizás por ningún cariño sacrificamos menos: tan seguros estamos de poseerlo siempre."

Jacinto Benavente

"La madre es una persona que cuando ve que sólo hay cuatro pedazos de pastel para cuatro personas anuncia en voz alta que nunca le ha gustado el pastel."

Tenneva Jordan

Pero de todas estas reflexiones me quedo con la que podéis leer a continuación, quizá por sentirme más identificada con ella....

"Algún día, cuando mis hijos sean suficientemente mayores para entender la lógica que guía a una madre, les diré:

Os he amado lo bastante para preguntaros dónde ibais, con quién y a qué hora volveríais.

Os he amado lo bastante para insistir en que ahorrarais dinero para comprar una bicicleta, aunque me pudiera permitir compraros una.

Os he amado lo bastante para permanecer en silencio y dejaros descubrir que vuestro mejor amigo era un canalla.

Os he amado lo bastante para haceros volver a la tienda y decir al dependiente: "Ayer robé esto y quiero pagarlo."

Os he amado lo bastante para estar dos horas firme en vuestra habitación mientras la limpiabais, cosa que yo habría hecho en quince minutos.

Os he amado lo bastante para dejaros ver en mis ojos lágrimas, rabia y decepción. Los niños deben aprender que los padres no son perfectos.

Pero, por encima de todo, os he amado lo bastante para decir "No" sabiendo que me odiaríais por ello.

Éstas son las batallas más difíciles de todas. Me siento feliz de haberlas ganado, porque al final también vosotros habéis ganado algo."

Ojalá cuando pasen unos años, pueda decirles algo parecido a mis hijos sin tener la sensación de fracaso que en estos tiempos me invade.....

martes, 6 de noviembre de 2007

Algo más que educación....

Durante dos años Javier tuvo una profesora extraordinaria. Es la típica maestra que se recuerda siempre cuando uno mira atrás rebuscando en la infancia, y estoy segura de que tanto mi hijo, como el resto de sus compañeros, la tendrán presente durante mucho tiempo.
Al final del curso pasado a todas las madres nos conmovió su despedida, porque no sólo dejaba a nuestros hijos, sino que tenía que abandonar el centro por no tener plaza fija en él. Yo le dediqué una carta que decía lo siguiente:

"En los últimos dos años, unas pequeñas voces nos han ido hablando de una mujer, con la que al principio, sólo compartían unas horas diarias, y que ha terminado siendo parte importante de sus vidas. El nombre de esa mujer siempre iba precedido de "seño", y unas veces con sonrisas y otras con el ceño fruncido, nos han hablado de la "seño Igone", en muchas de nuestras comidas, meriendas y cenas.
Sentimos un gran temor al no saber qué profesor se encargaría de la educación de nuestros hijos, temor que al irte conociendo se convirtió en confianza, tranquilidad y más adelante en agradecimiento. Y es ése, el agradecimiento, el origen de este pequeño homenaje.
Alguien dijo una vez que para ser exitoso no había que hacer cosas extraordinarias, sino cosas ordinarias extraordinariamente bien, y ése Igone, ha sido tu gran éxito con todos ellos, porque lo has hecho extraordinariamente bien.
Muchas de tus cualidades podrían ser elogiadas: tu paciencia, tu educación, y por qué no, tu disciplina cuando haya sido necesaria, pero de todas ellas queremos realzar tu cariño y dulzura hacia ellos, porque gracias a ello has sembrado en cada uno una serie de valores que germinarán en su interior y, que aunque tú ya no estés para verlos florecer, puedes tener la certeza de que cuando sean hombres y mujeres, tendrán que agradecerte siempre el que tú pusieras esas primeras semillas que, junto con otras que irán recibiendo a lo largo de sus vidas, harán que sean, quizá no abogados o ingenieros, pero si algo mucho más importante: grandes personas.
Sabemos que ninguno de ellos te olvidará ya que formas parte de una de las etapas más maravillosas de la vida, la infancia, y ese recuerdo, cuando exista una cierta madurez en cada uno, también irá acompañado de un sentimiento de cariño y agradecimiento.
Sólo nos queda desear, que a lo largo de sus vidas, puedan cruzarse en su camino numerosas personas que dejen en ellos una influencia tan positiva como la que has dejado tú, y del mismo modo, animarte a que durante el resto de tu vida profesional sigas con la misma dedicación y esfuerzo, porque hoy personas como tú, harán que mañana el mundo sea mejor."

Recuerdo su voz entrecortada mientras leía en voz alta esta carta delante de todos los niños y madres. Sin duda merecía algún tipo de reconocimiento, aunque fuera una pequeña y humilde carta.
Por otro lado, ella junto con las notas de cada uno nos escribió también unas palabras llenas de sentimiento. Decían así:

"Hubiera deseado empujar el tiempo hacia atrás para retrasar este momento. Esta despedida viene cargada de recuerdos que dejan una profunda e imborrable huella en mi corazón: el primer día de clase, los recreos, los esfuerzos de cada día, los problemas de cada uno....y muchísimos buenos ratos.
Todo el camino que hemos recorrido desde el primer día de clase ha contribuido al desarrollo emocional de vuestro hijo. Y, sin ninguna duda, este tiempo ha sido fundamental para ese proceso de maduración que, tanto vosotros como yo, hemos compartido con ese mismo objetivo.
Mi tarea termina hoy. Pero los padres no se despiden, ni tienen vacaciones. Os agradezo vuestro apoyo, vuestro afecto, vuestro tiempo y vuestras palabras. Pero, sobre todo, os agradezco el haberme prestado a ese gran tesoro vuestro que es Javier para crecer, también yo, como maestra y para convencerme, una vez más, de que elegí la más gratificante de las profesiones.
Os llevo en mi corazón."

Sin duda después de leer estas palabras comprenderéis lo especial que es esta persona, porque no sólo les enseñó a multiplicar y a comprender la lectura, sino algo mucho más importante, los puso en el mejor camino para ser grandes personas....

lunes, 29 de octubre de 2007

Miedo al dolor, su dolor....

Un día Javier llegó del colegio contándome que en clase de música habían aprendido el himno de Andalucía. Hasta ahí todo parecía normal. Pero continuó contándome que mientras escuchaba el himno empezó a prestar atención al significado de la letra y entonces sintió unas enormes ganas de llorar. Me preguntó por qué le había sucedido aquello, porque para él era algo tan raro que no lo compartió con ningún compañero ni con el profesor, aguantando aquellas lágrimas para que, según me dijo "no se rieran de él". Yo intenté explicarle que lo que le había ocurrido es que se había emocionado y que no tenía nada de qué avergonzarse, era un hermoso sentimiento. Entonces me paré a pensar que mientras el resto de la clase repetía como "loritos" aquella letra, mi hijo había llegado aún más lejos...y en ése momento tuve miedo de que esas pequeñas cosas que lo diferencian del resto lo hagan sufrir en un futuro no lejano. No siempre podré protegerlo, y éso me asusta enormemente.

viernes, 26 de octubre de 2007

Quisiera volver atras...

Quisiera volver atrás para poder borrar muchos de los errores que he cometido con mi hijo mayor. Ahora tiene casi 8 años y hoy, por primera vez, me he sentido tremendamente angustiada al darme cuenta de lo mucho que me he equivocado con él. Es un niño muy especial, y ya sé que todas las madres creemos que nuestros hijos lo son, pero él realmente lo es. Sensible, noble, y bueno, muy bueno, pero a veces parece que para mí no es suficiente. Le exijo muchísimo y soy demasiado estricta con él. En este momento siento una tristeza terrible y un gran temor porque veo que mi actitud puede influirle de forma negativa. Su autoestima es bastante baja y a pesar de ser muy inteligente no termina de confiar en sí mismo, cosa de la que también me culpo....Es muy difícil para mí encontrar el punto justo de la balanza...demasiado permisiva en ciertas cosas y extremadamente estricta en otras....Lo quiero más que a mi vida, y el miedo no es por mirar hoy hacia atrás y darme cuenta de que me he equivocado con él, es por pensar que el día de mañana sea él el que mire hacia atrás y encuentre mis errores....
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